El cumpleaños de Elvira

De pequeño tenía dos mamás. Una era mi madre de verdad, y la otra la chica que ayudaba en casa y nos cuidaba. Estuvo muchísimos años con nosotros.

Cuando se casó se fue vivir con su marido, pero mantuvimos el contacto e íbamos a verla de vez en cuando.

No dejó de llamarme uno sólo de mis cumpleaños. Yo era un adolescente soberbio y huraño, que no entendía aquellas llamadas. No era nada amable en general, y con ella tampoco.

Cuando me hice mayor empecé a ir a verla, animado por mi madre. Recuerdo visitarla una vez cuando estaba haciendo la mili, con mi uniforme de alférez.

En una de las visitas, le pregunté por su cumpleaños. ¡Caramba! como pude tardar tanto en querer corresponderle a sus felicitaciones. Pero más vale tarde que nunca.

En la fecha de su cumpleaños, se me pasó llamarla, … así que lo hice al día siguiente para felicitarla.

Fue su último cumpleaños. Su marido la encontró muerta en el baño unas semanas después. Estaba ya muy delicada de muchas cosas.

Cuanto me arrepiento de aquellas respuestas frías al teléfono, en las que sólo pensaba en volver a mis estudios o a mis cosas. En las que no era capaz de ser cariñoso, de mostrarme amable y agradecido.

Y cuanto agradezco que Dios me permitiera felicitarla, aunque fuera una sola vez y con un día de retraso.

Rezo por el alma de Elvira.

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