San Juan de la Cruz

La Senda de la contemplación

28. Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio,
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

29. Pues ya si en el ejido,
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido, 
que andando enamorada,
me hice perdidiza y fui ganada. 

 

SAN JUAN DE LA CRUZ, CÁNTICO ESPIRITUAL B

Donde es de notar que, en tanto que el alma no llega a este estado de unión de amor, le conviene ejercitar el amor así en la vida activa como en la contemplativa.

Pero cuando ya llegase a él, no le es conveniente ocuparse en otras obras y ejercicios exteriores, que le puedan impedir un punto de aquella asistencia de amor en Dios, aunque sean de gran servicio de Dios, porque es más precioso delante de Dios y del alma un poquito de este puro amor y más provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas esas otras obras juntas.

SAN JUAN DE LA CRUZ, CÁNTICO ESPIRITUAL B, ANOTACIÓN DE LA CANCIÓN 29

“Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? (…) “. Respondiendo le dijo el Señor: “Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor y no se será quitada”.

LUCAS 10, 40-42