Gracias en el Padre Nuestro

¿Donde se encuentra el agradecimiento en el Padre Nuestro?

Si el Padre Nuestro es la oración más importante. ¿Porqué no encontramos la palabra “gracias”?

¿Porqué no damos gracias a Dios en la oración que Jesús nos enseñó?

Mis padres no me enseñaron el Padre Nuestro en casa, pero lo aprendí en el colegio siendo muy niño.

Tras la primera comunión me alejé de la Iglesia, tenía 8 años y sin el apoyo de la familia no perseveré, pero el Padre Nuestro me acompañó siempre, especialmente en las dificultades.

Cuando regresé a la Iglesia empecé a rezarlo con frecuencia, era ahora la versión nueva, en la que las deudas del texto aprendido en mi infancia, se habían convertido en las ofensas de la versión moderna.

Lo aprendí también en latín, por la ilusión de poder pronunciar algunas palabras en un idioma que vivía cuando Jesús pisó la tierra, en el idioma de la Iglesia, … y porque es más corto que en castellano y ayuda a rezar el rosario.

Aprendí de su importancia. De porqué se llama Oración Dominical, y de la sabiduría que contiene:

Recorred todas las oraciones que hay en las Escrituras, y no creo que podáis encontrar algo que no esté incluido en la oración dominical.”
San Agustín de Hipona

La oración dominical es la más perfecta de las oraciones (…) En ella, no sólo pedimos todo lo que podemos desear con rectitud, sino además según el orden en que conviene desearlo. De modo que esta oración no sólo nos enseña a pedir, sino que también llena toda nuestra afectividad.
Santo Tomás de Aquino

El Catecismo de San Juan Pablo II, dedica uno de sus 4 capítulos a la oración. Es maravilloso leerlo, muy inspirador para aprender a rezar. La segunda sección de este capítulo (y última de las 8 secciones del Catecismo), está dedicada, precisamente, al Padre Nuestro.

Oí a un carmelita descalzo compararlo con el terreno sagrado ante el que Moisés tuvo que descalzarse para acercarse a la zarza en llamas. Con esa devoción debemos pronunciarlo. Para lo cual nuestro corazón debe decirlo con la inocencia de un niño, evitando la despreocupación que provoca la rutina.

Pero hace unos años que me pregunto: ¿Dónde se dice gracias en el Padre Nuestro?

Si es nuestro modelo de oración, si contiene todas las oraciones de las Escrituras, ¿por qué no hay ningún agradecimiento?

Lo pregunté a dos sacerdotes sabios. Ambos se sorprendieron por la pregunta, lo pensaron un rato y ambos me contestaron que las gracias están contenidas en el “santificado sea tu Nombre”.

No me dejó tranquilo esta respuesta. Cuando me dirijo a Dios en mi oración, el agradecimiento está siempre entre las primeras palabras: por mi vida, por mi familia, por mi fe, por Jesucristo, por María… No me convence que esté escondido en la oración más importante. Tiene que ser muy visible y evidente, al alcance de los sencillos y escondido a los sabios y entendidos.

Pero ¿qué es en esencia el agradecimiento?

Se expresa incluso dentro de un intercambio ya acordado y compensado: pago al taxista y le doy las gracias, pago mi consumición en un bar y doy las gracias.

Es más puro cuando se refiere a algo gratuito: alguien me ayuda a arreglar el coche en la carretera, o me enseña algo nuevo y muy útil en el móvil, o me soluciona un problema, sin que le corresponda y sin que reciba nada a cambio.

Es clave reconocer que muchas veces lo manifestamos sin decir la palabra gracias. Por ejemplo, frases como “me has salvado la vida”, “no sé cómo pagártelo”, “¡Menudo detallazo!”, “Estás en todo”, “qué encanto eres”, “que Dios te lo pague”, expresan, a veces, mejor que un “gracias” la esencia del agradecimiento.

Un desahuciado que recogió Santa Teresa de Calcuta le dijo: “Toda mi vida he vivido como un perro, y ahora voy a morir como un príncipe”. ¿No contiene esta frase agradecimiento?.

Romper a llorar, o determinados gestos, pueden ser la mejor expresión de agradecimiento. La mejor expresión de que recibimos lo que no esperamos, ni merecemos, ni podríamos tener por nosotros mismos.

¿Cuál es entonces la esencia de un agradecimiento?: El reconocimiento de un bien recibido. El acuse de recibo de ese favor. La confirmación de la llegada de este regalo a nuestra manos. La firma del albarán de entrega, aunque sepamos que nunca podremos pagarlo. La expresión de que es realmente un bien valioso para nosotros.

El agradecimiento es de grado mayor cuando lo recibimos sin haber dado nada cambio, más aún cuando no podremos devolverlo o compensarlo, y más cuanto mayor es el bien que recibimos o el mal del que nos libra. También es mayor cuando recibimos algo que ni nos habíamos atrevido a desear, a pensar, a pedir, a querer, que refleja la preocupación por nosotros de quien nos ayuda. Una preocupación que, a veces, es más observadora de nuestras necesidades y deseos que nosotros mismos.

Con esto en la cabeza busqué un bien que reconociéramos recibir en el Padre Nuestro.

No necesité recitarlo, me quedé en el nombre que hemos dado a la oración: Padre Nuestro.

¿No es nuestro mayor bien recibido, el de la adopción como hijos por el más grande Padre que podíamos imaginar?

Detrás de nuestra vida, nuestra fe, la entrega de Jesucristo a la humanidad, el perdón de los pecados, la Eucaristía y los sacramentos, ¿no está el amor de Dios que nos ha querido adoptar como hijos?

¿En el vacío, frío y enorme universo que nos rodea, en el agresivo y tantas veces hostil mundo en que vivimos, no es un Padre protector, poderoso y bueno lo que más necesitamos?

Además, en el Padre Nuestro, encontramos el agradecimiento en su grado mayor: no hemos recibido esto como fruto de un acuerdo, no hemos pagado ni podremos pagar nunca este regalo, nada nos libra de males peores ni nos puede dar bienes mayores, que tener un Padre todopoderoso y todo-bondadoso en el cielo. Y no podríamos ni soñar con ello sin la revelación de esta oración, que nos ha hecho conscientes de nuestra adopción.

Así que ésta es mi conclusión sobre donde está la expresión del agradecimiento a Dios en el Padre Nuestro. Precisamente ahí, en sus dos primeras palabras, ¿qué más podemos pedir que nuestra adopción por parte de Dios como hijos suyos? Ni siervos, ni soldados de su ejército, ni asalariados, sino amados hijos del Rey del Universo y Señor de los Ejércitos, al que, con la confianza y seguridad de un niño, podemos llamar Papá. Y descansar en la paz de saber que nos cuida y llorar de la emoción porque nos salva la vida. No para una prórroga, sino para siempre.

2 comentarios en “Gracias en el Padre Nuestro

  1. Todo hombre o mujer como criatura es hijo o hija de Dios, en la carne. Pero serlo en el Espíritu solamente es Cristo, Hijo Único de Dios y Dios mismo, Él es el Camino, La Verdad y La Vida. Nadie llega al Padre si no es a través de Él.
    ! Alabado sea Jesucristo !
    Verlo en San Juan 1: 1-13.

  2. Todo hombre o mujer como criatura es hijo o hija de Dios, en la carne. Pero serlo en el Espíritu solamente es Cristo, Hijo Único de Dios y Dios mismo, Él es el Camino, La Verdad y La Vida. Nadie llega al Padre si no atraves de Él.
    ¡Alabado sea Jesucristo!
    Verlo en San Juan 1: 1-13.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s